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.......................................................................Cuando empezó la película me dieron la bienvenida. Curiosa actitud.
Salieron de la pantalla. Y ni siquiera es de plasma.
Discutieron durante un rato el método a utilizar.
Al final se decidieron y aquí estoy,
sufriendo el tormento en éstas mis carnes que a veces parecen componer mi alma.
Me dieron la bienvenida con sus cuerpecitos mientras entraban hacia mi realidad.
Ahora sé que no hay nada que hacer. Ninguna alternativa.
Siempre creí que desangrarse dolía más.
Se me comen, mordisco a mordisco, royéndo.
Se me están comiendo y lo estoy viendo todo.
Me preguntaron el puro sentido y finalidad de la cinematografía.
Sólo les supe contar el final de "Get Carter".
Ciegos de ira y borrachos del resto de los Pecados Capitales trajeron a Michael Caine como Maestro de Ceremonias. Y aquí sigue, sorbiéndome los sesos a través de los ojos (previamente arrancados).
Ésto es una obscena y bastarda orgía de celuloide y el ruido de ese endiablado proyector me va a hacer estallar la cabeza.
Me han dicho que luego me curarán. Que tienen que seguir mañana. ......................................................................Las paredes de su casa parecían distintas hoy. Algo relativo al color. Se percató de ello nada más levantarse por la mañana, antes de desayunar. Recuerdo que miró por la misma ventana de todos los días, con la escarcha pegada en el marco metálico lacado en blanco y salpicado de zonas rojas de herrumbre. Estaba lloviendo y sacó la cabeza hacia el exterior con la boca abierta hacia arriba. Quería saber si el agua de lluvia que caía tenía el sabor que recordaba de su infancia. No fue así. Sabía a plomo, no a yeso.
Ése ha sido el recuerdo sintetizado y resumido que ha elegido para este día de este invierno. Lleva haciendo esa estúpidez desde hace ya un año. Había decidido archivar su vida de esa forma mnemotécnica (anotaba la vivencia en una libreta y se hacía un pequeño corte en el cuerpo en forma de dibujo o pequeño garabato esquemático) en el momento que le dió por pensar que su historia podría interesarle a alguien y que la debía recordar día a día para poder contarla bien cuando fuese un anciano (no quería ser uno de esos viejos idiotas que tan sólo mastican las palabras y después te las escupen así, sin fuerzas).
A estas alturas ya tenía casi toda la piel cubierta de cicatrices y rajas difusas desde las plantas de los pies hasta detrás de las orejas. Ni que decir tiene que ya se había dado cuenta de lo imbécil que había sido tomando aquella decisión y de lo equivocado y desafortunado de su método (trescientas y pico llagas son unas cuantas...). También fue una torpeza incluir a su esposa en aquella disparatada iniciativa, más por el hecho de matarla que por haberla forzado a cooperar con su necio plan de posteridad. "Un matrimonio joven implica un compromiso más fuerte que el de una pareja experimentada", opinaba él justificando así su psicopatía ante el espejo, pues realmente llevaban cuarenta putos años unidos hasta que la muerte los separase, compartiendo gastos y éso...
El infeliz ha acabado con esa zorra desagradecida ayer por la noche, antes de irse a dormir. La muy puta no pudo soportar el dolor de aquel, su último corte (rasguños los llamaba él) en la parte posterior de la rodilla. Tampoco pudo superar la hemorragia (debía ser alérgica a los filos de acero) y se desplomó en el suelo junto a la cama, frente a los pies de su príncipe como un fardo de vísceras.
Lo único que tuvo que hacer fue hacerla rodar a patadas, rabioso, hasta que desapareció de su vista bajo la cama. Es allí donde ella seguía desde anoche. Le había reventado el cráneo a golpes y la mandíbula se había quebrado con tal embiste en la última coz, que en el suelo, los dientes arrancados y diseminados por el charco de sangre permanecían pegados a ese engrudo coagulado como velas a una tarta de fresas chafada por un rinoceronte. Tras esta íntima celebración se metió entre las sábanas sucias de su cama con su premio envenenado debajo. El hijoputa durmió como un tronco.
Cuando llegué a su casa y el cretino me abrió la puerta, díjome que se le había ido antes de acabar la historia, que no le quedaban páginas ni cuadernos, así que intentó matarme a mí también.
Ahora soy yo el que quiere escribir un capítulo y para ello he borrado todo lo escrito en su pellejo. He convertido su piel en un borrón flaccido, carmesí e ininteligiblemente púrpura.
Él, que quería ser inmortal como Beethoven, no te jode...!
Aquel era el color de sus paredes, el de su matiz personal efímero, el de mi escritura.
Soy el que vive detrás del blanco de las paredes, el que escribe las historias y decide cual es válida y cual no. Yo soy el color de la tinta hecha con vuestra sangre, mamones.
Y de antemano sé de todos los cadáveres que tenéis apaleados ahí debajo de vuestros colchones, amados o de los otros. Todos apestan de la misma manera y dormís encima de ellos. Menuda canción de cuna...!
El gilipollas al final ha conseguido su deseo: no convertirse en uno de esos malditos viejos.
Soy como el de la lámpara maravillosa de aquel desierto, pero más guapo. .....................................................................Desde dónde miras, eh?
Desde qué ojos?
A qué altura del horizonte? Detrás de qué roca te pones?
Quién es tu ejemplo, tu inspiración? Quién es tu puto amo?
No me vayas a decir que no lo sabes o que tú sabes lo que haces.
Ese toro no tiene cuernos por donde agarrarle, se los quebró cuando te embistió.
Quién es tu mentor? Quién te interroga?
El pan duro tiene muchas utilidades, pero utilizarlo para encalar las paredes de tu cuarto es un ligero error.
Errores de cálculo.
Al dar el salto, al medir tu dosis, al marcarte un farol, al recordar una belleza que nunca fue tal.
Ostiazos más grandes han existido y drogas mejores se inventarán.
Y si no, siempre es tiempo de extorsionar a tu farmaceútico.
Instálate un columpio en tu cuarto de baño, así podrás pintar las paredes de una manera psicodélica indiscutible, premiable y aromática.
Acuérdate de abrir la puerta para óptimos resultados.
Ahora desde dónde miras, eh?
Desde dónde vas a dar el salto? ....................................................................Aquí se viene a morir. Solamente éso.
No pienses en otra cosa. No pienses en los planes que tiene la vida para ti. No pienses en tus planes ni en tus adicciones. No pienses porque no puedes.
No esperes a nadie. Nadie te espera.
Aquí se viene a morir. Y esperar es morir.
Estoy harto de tantas canciones de amor.
Y de tantos amores cantados.
Aquí se viene a morir y muchos nacemos muertos.
Qué listos somos todos y cómo nos queremos.
Tanto que me duele la nuca de chuparme la polla.
Es más barato que pagar a nadie para que me quiera.
El precio de mi vida y de mi placer y de mi historia de amor es un simple dolor de cervicales.
Quién lo diría...!
Aquí se viene a morir.
Y lo dejo ya, porque no vas a venir a chupármela.
Además, tu saliva maloliente me da ya demasiado asco.
Y el caso es que siempre me lo dio.
Y el caso es que siempre pagué.
Solamente éso.
Y que nos den por culo a todos, menos a mí. ...................................................................Creo que existen innumerables casos en los que carne y alma están tan relacionadas entre sí que el proceso de descomposición de una acelera el de la otra sin importar cual se haya podrido antes.
..................................................................Ahora que ya me he comido la manzana llena de cuchillas vas tú y dices que ya me avisaste.
Ahora que se te están comiendo los perros me gritas que te ayude porque lo importante es hacer el bien a los que te quieren.
Y yo respondo a lo que se me solicita ahora:
-Pero si yo no tengo ni un arma...!
-Pero si yo ni me afeito...!
-Pero si yo no se hacer las cosas bien ni por casualidad y menos a los que me quieren...!
Y por que no me dejan, que si no...
-Siguiente, que desea?
-Cuarto y mitad de Soylent Green por favor!
.................................................................Escribid un libro y luego lo editáis para ver como queda así, con pastas duras.
Pero no me lo regaléis, que ya no sé leer y Ray Bradbury me da mejores consejos al oído.
A veces me sorprendo de nuevo preguntándome la razón por la cual no sentís asco por vosotros mismos o cómo hacéis para que no se os note. Hincarme los porros doblaos y a solas también está bien.
...............................................................Los pesos muertos son para éso:
Para prescindir.
No para presumir.
Como en las películas de zombies.
..............................................................Demasiadas monas, innumerables burros flautistas, incontables lombrices, serpientes, rapaces y raposas.
Las esperanzas no deberían ser depositadas en ninguna carroña.
Continuamos:
Montones de cigarras, legiones de hormigas, multitudes de zorras y ejércitos de cucos.
La carroña no debería ser compartida con los hervívoros.
Añadimos:
Infecciones de bacterias, pandemias víricas e infestaciones de ratas.
Tanta carga y levedad inexistente e intercambiable.
Tanta afrenta evidente y regalo inadvertido.
Concluímos:
No me extraña, Caballero.
Salud. La más apestosa, maloliente y grande de todas.
Gracias por todo, Señor. .............................................................Mi amigo jamás imaginaría lo mucho que le estoy echando de menos, el espacio vacío al que me asomo sin querer y con vértigo cuando recuerdo su voz y su delicioso ademán. Su música. Todo lo que me enseñó. La Fe depositada en mí, algo que hacía que la frase ésa que dice "todos tenemos un lugar en la existencia" no sonase tan asquerosa. ¿Le hice sentir alguna vez tan útil, válido y grandioso como él lo hizo conmigo? Me consuelo creyendo que sea verdad lo de la sangre llamando a la sangre, pues aún hoy siento ésa reconfortante serenidad (hasta de pedo tocho) que reinó siempre en todas nuestras conversaciones (estúpidas, frikis, incoherentes o de las otras) y me sirve para reconocer lo que para mí es un momento "tranqui", "de buen rollo" o "de fumada en fase cuántica" (mi preferido). Ahora recononozco los inumerables caracteres de mi persona cuyo germen fue únicamente su existencia. Todo lo que tengo que agradecerle y todas las líneas de poder, implicación, divinidad y sentido de existencia en este mundo, que fueron trazadas y sigo desarrollando desde mi manos y con su recuerdo como guía. Pero sigo pensando, sin cesar ni olvidar, en que mi amigo ya no está y en parte me hace sentir mal, pues mi egoísmo me dice que no le deje libre y que rabie y escupa y que muerda; y quién sabe lo que éso implica?. Realmente y por lógica sé que ésto es una rabieta, que ya se ha ido, pero sería la hostia que se acordase de mí, no sé si por soberbia o por miedo, pues todos queremos por instinto, un amigo cerca, allá donde vayamos.
Sé de sobra lo miserable e insignificante que puede llegar a ser el concepto de mi vida o persona, pues constantemente tengo claro ejemplo de ello en mis semejantes, sin embargo todas las esperanzas fugaces que pueda albergar hacia mi especie y que asoman de vez en cuando tras mis ojos, me las suelen dar recuerdos de personas o situaciones como mi amigo, que ya no está aquí.
Para reafirmarme (o como consuelo barato quizás) en éstas esperanzas también pienso en mi perra. Ella está ahí y simplemente estando, cumple su función perfectamente (que no es en absoluto vana) como medicina, como fuente de cariño, de amor, de compasión. Nunca en mi vida he podido con mis medios humanos observar caracteres tan claros de sana protección o solidaridad en un ser racional o irracional y éso me ayuda (o autoengaña) a la hora de ser más indulgente en cuanto a mí y a mi prójimo.
Cosas como ésas son bienvenidas entre mis sueños y dolores diarios.
Éso y las pegatinas que aún veo en algunos coches de aquella boité setentera llamada Penélope.
Ojalá esta tu ausencia, también sea otra de tus lisérgicas lecciones magistrales y me enseñes a superar las venideras, Amigo Mío.
Eres la Polla.
Y tu Historia también.
............................................................Y sí, empieza a rezar. Aunque sea sólo para soportar la tediosa situación en la que te vas a encontrar atrapado de aquí a unos cuantos millones de años, pues de esa celda de huesos no se sale. Reza porque es lo único que se te permite. Ya llega. El cambio reiteradamente anunciado aquí y allá. Llega tu oportunidad. Llega tu profecía. Llega tu negocio, mamón.
Dios mío, haz que se callen todos. Haz que se extingan, que se devoren.
Que traigan la Paz. Pero no más regalos. ...........................................................Qué no son ciclos.
Qué son líneas.
Y eternamente lo contrario.
Bendita Sea La Hermandad De La Tuerca.
..........................................................Cuatro días huyendo y el pecho de aquel soldado seguía a punto de estallar.
El Desierto parecía crecer burlonamente ante sus ojos, demostrando el reinado absoluto de la línea del horizonte sobre aquel lugar aislado y casi irreal, ajeno al mundo. Al menos éso era lo único que podía ocupar su recalentada sesera.
El sol castigaba su piel irredentemente y secaba la sangre que cubría la mayor parte de su cuerpo de papel arrugado.
"Si no encuentro nada de comer, podré lamerme las costras", había pensado derrochando sarcasmo y menospreciando ese macabro augurio tres días atrás, cuando jugaba sobre seguro y corría bajo un estado de furioso éxtasis.
Sangrando pero seguro, sabiendo de sobra la dirección a la que dirigirse y logrando lo que ninguno de sus atrevidos predecesores, todos ellos muertos, calcinados, blanquedos y tragados por aquellas arenas de silicio rabioso.
Había desertado y huía en una dirección segura. En cuanto llegase al primer lugar civilizado podría librarse de aquella caza implacable.
Tamaña carrera debería haber durado dos horas a paso ligero pero llevaba metido en ella más de ochenta y seis, más aún era capaz de oír a sus cazadores detrás, a unos dos kilómetros. Por la noche se ocultaba bajo la arena y milagrosamente aquellos rastreadores parecían ser incapaces de dar con él. Era durante el día cuando le perseguían ruidosamente, gritando, amenazándole y aullando como dingos mientras él agotaba todos sus recursos. Se reían de él y sabía que lo hacían deliberadamente para volverle loco. Le dijeron que sería así pero también sabía que aquellos bastardos eran hombres, no demonios.
El sol se estaba poniendo y comenzaba su rutina milenaria: descendía poco a poco convirtiéndose en una enorme matriz, un útero inmenso y rojo que parecía apiadarse de las dunas ocultándose para dar paso al frío atroz, hermano del infierno candente del día.
No le quedaba agua ni comida y la ironía (de color blanco supernova) le golpeó justo en la realidad cuando se encontró a sí mismo, desesperado, deshidratado y gimoteando, lamiéndose el cuerpo y arrancándose las postillas por culpa del hambre y la sed incrustadas en su alma.
Todo aquello mientras las sombras se alargaban en aquel desierto y el día le decía adiós.
Todo mientras aquella bola carmesí descendía lanzándole besos a los párpados, de los que ahora intentaba alimentarse recogiendo con las uñas aquel barro repugnante y salado que formaban sus lágrimas y la arena.
No podía más, su muerte era evidente e inminente. Cerró los ojos y escuchó un grito: "Mira, Hijo."
Los volvió a abrir, obedeciendo mecánicamente aquel mandato.
Allí seguía: La gigantesca esfera, avanzando a través del llano, de la arena, representando teatralmente una metáfora socarrona en relación con su reloj de pulsera (metálico, roto y lacerando su muñeca). Rodando. Las esferas ruedan y aquella iba directa hacia su cuerpo abrasado y casi insensible, tirado en aquella laja caliente.
Cuando pasó por encima de él, inmensa, ardiente, cruel, ambarina y amantísima, le carbonizó en un instante.
Le dió un regalo de despedida. Cual Madre Eterna "Eres Libre, No Pidas Nada", le dijo. Le habló con la consistencia de una piedra omnipresente entre los dientes, a voz en grito y siguió rodando, sin detenerse ni mirarle.
Encontraron al muchacho muerto y con los ojos abiertos hacia el cielo, llenos de pulgones, diez minutos después de su huida. Estaba a veinte metros del campamento.
Lo único que se les oía decir entre oraciones y llantos mientras lo metían en la bolsa era:
"Otro que tuvo la suerte de Nemrod".
Ya tenían el nombre perfecto para un nuevo síndrome surgido en aquel Condenado Desierto sin Límites. .........................................................Ahora Dios es más grande y precioso que nunca.
Ahora solamente tendremos que mirar ahí arriba y escuchar su Música a través de ese cristal.
Ahora eres más grande que nunca, Jorge.
Pero no nos quitarás a ninguno la idea de que ha sido demasiado pronto, cabrón con prisas.
Éstos días he oído hablar de Hendrix.
Rízale el rizo, Amigo, que se ría.
A nosotros sólo nos queda llorar y escucharte.
Hasta la próxima, Maestro Mochales.
........................................................Lucifer protestó: "Ya te vale dejarme sin alas".
"Cómprate una bici" fue su único regalo en forma de palabra.
"Ya te vale dejarme también sin pies" fue su réplica desde el Abismo.
Un pitorreo lejano se insinuó, como si fuesen las supuestas voces infantiles en lo de La Bruja de Blair.
Qué contrariedad.
En ese momento primigenio quedó patente y grabado en todas las existencias posibles y paralelas un principio tan divertido como lógico e indiscutible:
"Principio Fundamental de la Justicia nº XXX: No tratar como igual a lo que no es igual".
Lucifer protestó: "Ya te vale dejarme sin alas".
Y se compró un rifle.
...........................................................................................................(La cual de semántica tiene pocas nociones o ninguna, pero sobre afrentas va sobrada y adornada). ....................................................Es destacable y remarcable el asco que suelo sentir en esos momentos que reconozco en mis propias carnes y reflejo, muchos caracteres, actitudes y olores prójimos, que lo menos que me llegan a inspirar es cierto tipo de vergüenza ajena.
Pensándolo de éste modo y bajo ese punto de vista, me doy cuenta de la penita que me puede llegar a dar nuestro Dios Padre y la compasión que siento por él.
Dicen que nos hizo a imagen y semejanza suya.
Yo por lo menos soy uno más del blister, así que tengo eterna excusa.
De éso hablan la Justicia y la Democracia, así que seamos tolerantes,
que Jesús llora inconsolablemente con los suyos cuando ve lo iguales que somos todos. |
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